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Libélula, Arte e Ingeniería


 

 

 

LIBÉLULA  DE INGENIERÍA. Edgardo Anselmo Vaz es un joyero con muchísimos años de oficio. Su padre era dueño de la acuñadora Tammaro. Por eso, desde niño, Vaz esta muy relacionado con la fabricación de cuños o matrices de acero. De ahí a convertirse en joyero, solo hubo un paso, pues según cuenta el artista, “la acuñación y la joyería están muy emparentadas”. Por otro lado, las dificultades de trabajar en acero le hicieron más fácil el trabajo en oro y plata.

Actualmente Vaz tiene dos talleres, en los que trabaja con su familia. En uno de ellos realiza el trabajo pesado de metalúrgica industrial, creando partes mecánicas, entre otras cosas. Allí también hace las aleaciones y fundiciones de metales. En cambio, en el segundo taller Vaz se dedica al trabajo mas fino, haciendo los diseños, engarces de piedras y tallados. Las herramientas que utiliza (buril, escarpillo, y otros cinceles) son creados por él mismo y son las mismas que se utilizaban en la Edad Media. Este artesano exportó anillos y otras piezas a Alemania y Estados Unidos.

La libélula, ese insecto de vuelo nervioso, es una de las piezas que más se destacan de su colección y es también el objeto más solicitado por los europeos. 

La libélula es una pequeña joya que tiene tres posibles usos. 

Se puede utilizar como prendedor, como colgante o como figura decorativa. Las alas de nácar son movibles y toda la figura está hecha de una forma muy exquisita.

 

 

 

Extractado de la revista Galería de Busqueda Nº110, 14 de noviembre, 2002.

Texto: Tessa García

Fotos: Carlos Pazos